JUAN PABLO SÁNCHEZ A HOMBROS EN CIUDAD JUÁREZ

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CD Juárez, Chihuahua / Manolo de la Laguna

Con media plaza, se dio la primera corrida, ordenando el nuevo juez, Jorge Luis Sierra Castro, se abriera la puerta de cuadrillas a las cinco de la tarde, para que se iniciara el festejo, donde se corrieron seis toros, todos ellos defectuosos de cuerna, siendo de la ganadería de Begoña.

‘Contundente’ se llamó el primero de la tarde, correspondiéndole a Fermín Rivera, vestido de verde y oro, pegándole más verónicas que las gracias, abriendo el compás, moviendo muy bien los brazos y marcando, como mandan los cánones, los tres tiempos de la suerte.

Pasado el segundo tercio, el de banderillas, Fermín logró dos buenas tandas con la mano derecha, dejando ver su toreo clásico, fino, elegante, señero, de arte, de sentimiento, sólo que mató mal y sólo escuchó aplausos.

Su segundo enemigo tuvo por nombre ‘Guerrero’ y en guerrero se convirtió su toreo, sacándole muy buenos muletazos, sólo que al no embestir el bicho, el potosino no los pudo ligar, ni las tandas, pero su entrega la corroboró con un estoconazo hasta las uvas, para cortar la primera oreja de la tarde, que paseó feliz por el ruedo.

‘Unidos’ fue el segundo de la tarde para Juan Pablo Sánchez, quien se enfundó un terno rosa y oro; con el capote, el hidrocálido nos regaló una buena verónica y con la franela, logró dos estupendas tandas de derechazos, dejando ver la belleza del temple que arrancó los oles del respetable.

Como pincha, sólo escuchó aplausos, preparándose para recibir a ‘Sentimiento’ y vaya que Juan Pablo derrochó sentimiento, entrega, valor y ganas de triunfar; lo logró alborotando al cónclave, pisando terrenos prohibidos y como mata de un soberbio estoconazo hasta la empuñadura, arrancó el grito de ¡torero!, ¡torero!, cortando dos orejas, para salir, ante el delirio de la afición, a hombros y por la Puerta Grande, convirtiéndose el torero de Aguascalientes, en el triunfador de la tarde.

‘Paco Ramírez’ y ‘Sin Rodeos’ fueron los morlacos que le tocaron en suerte a Fermín Espinosa ‘Armillita IV’, quien vistió un ebúrneo terno adornado en oro, pero aunque el chaval dinástico le echó ganas al asunto, echando la pata pa’lante, no tuvo suerte con sus enemigos ni con la espada, por lo que sólo saludó desde el tercio y escuchar aplausos con el que cerró plaza.

En el paseíllo, se brindó un minuto de aplausos en memoria de Francisco Ramírez González, quien fungiera, durante muchos años, como juez de plaza y quien falleciera víctima de una larga enfermedad, hace poco tiempo.

El aficionado Manuel Ríos, entregó a la señora Nora Sierra viuda de Ramírez y a su hijo Francisco Ramírez Sierra, un reconocimiento póstumo, en medio de fuerte ovación.