Admin noviembre 29, 2019
relicario

Puebla, Pu / Jaime Oaxaca

Cuando en 1988 se construía la plaza de toros que José Ángel López Lima regaló a los poblanos, la afición decidió que se llamara El Relicario. Qué mejor nombre, si Puebla es El Relicario de América; por si fuera poco, tiene su propia música.


Dicho pasodoble es de origen español. La letra compuesta por los periodistas Armando Oliveros y José María Castellví. La música es autoría de José Padilla Sánchez; por cierto, compuesta mientras estaba en París.
El pasodoble lo estrenó en Madrid la cupletista Mary Focela sin éxito alguno. Fue en 1914 que la cantante Raquel Meyer la presentó en el teatro Tívoli en Barcelona.
Se reestrenó la obra. Raquel Meller analizó el texto y la música, encontró cierto contrasentido. La música alegre y la letra triste, ya que trata de amor y muerte.
La cantante decidió cantarla vistiendo de negro luciendo una mantilla ancha, con un único foco iluminándola, con la orquesta tocando a baja intensidad. Raquel le dio sello propio a la interpretación, ya que la segunda estrofa en lugar de cantarla, la recita sobre la música. La puesta en escena era desconocida hasta entonces, obtuvo un gran éxito.
Sara Montiel la cantó en la película El último cuplé en 1957.
El pasodoble llegó a los Estados Unidos en 1952. Por inverosímil que parezca fue parte de la campaña de David Eisenhower, candidato a la presidencia por el partido Republicano, que ganó las elecciones de su país.
El futuro presidente norteamericano se presentó en la tribuna para proclamar su candidatura mientras una banda de música ejecutaba El Relicario, gustó tanto que la convirtió en parte de su campaña electoral. David Eisenhower fue presidente del 20 de enero de 1953 al 20 de enero de 1961.
Por extraño que parezca, el pasodoble, muy pocas veces se ha interpretado en la plaza El Relicario. Pudiera utilizarse para partir plaza; quizá el hecho que narré la muerte de un diestro mientras torea sea el motivo por el que no se realiza. Pueden considerarla de mal agüero.
Sin embargo, bien podría escucharse durante la vuelta al ruedo de un diestro, al fin es motivo de triunfo pasear las orejas.
Con una buena banda de música sonaría maravillosamente. Nos recordaría que nuestro recinto taurino es El Relicario, la plaza que nació con su pasodoble.
(Fuentes: El pasodoble torero (1990) de Pedro Galán y Wikipedia).

https://www.elpopular.mx/2019/11/29/puro-deporte/el-relicario-la-plaza-del-pasodoble

Foto: Internet.