Admin septiembre 28, 2018
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Madrid, España / Sixto Naranjo

El sevillano paseó el único trofeo del un festejo en el que Fortes sufrío un angustioso percance en el quinto toro. Talavante, de más a menos.

Todo parecía amabilidad en Las Ventas con el inicio de la Feria de Otoño. La doble presencia de Talavante en el bombo se reconoció con una fortísima ovación cuando concluyó el paseíllo. Esa amabilidad también la notó Pablo Aguado, que confirmaba en Las Ventas al coger el puesto del convaleciente Paco Ureña.

Y que la afición venteña estaba con Aguado se presintió desde que se abrió de capa. Tuvo temple y naturalidad el saludo a la verónica. Como el posterior quite por chicuelinas. Talavante replicó y al sevillano no le importó la contrarréplica por delantales. El toro estaba al límite después de dos puyazos infames en mal sitio. Tras la ceremonia de confirmación, Aguado aplicó mimo y suavidad a todo su quehacer. La gente estaba receptiva. Pero no el toro, al que le faltó fondo y le sobraron medias arrancadas para quedarse siempre en las zapatillas. Una estocada caída fue más que suficiente.

Con Talavante el ambiente cambio de repente. Se protestó la presentación del segundo de Victoriano. No se lo pensó el extremeño. La zurda por delante y el toro embistiendo con alegría y movilidad. Un espejismo. Cuando Alejandro le apretó por abajo el toro fue otro. La embestida más corta. La faena fue un continuo tobogán de intensidad y acople entre el torero y el animal. Un pase de pecho mirando al tendido elevó el diapasón de la respuesta del público. Pero un final a menos, un pinchazo y una estocada caída dejaron a Talavante sin premio final pese a una tímida petición de oreja.

Con el tercero pareció que iba a remontar la tarde. Metió la cara con ímpetu y raza cuando Fortes se fue hasta los medios con él. Una primera tanda en redondo hizo concebir esperanzas. Muy encajado el malagueño, enganchando adelante y embrocándose ajustado en mitad del muletazo. Pero el toro no aguantó tanta exigencia. El resto fue diluyéndose hasta la nada.

Al cuarto de Toros de Cortes le protestaron su fea presentación y escasa fortaleza. Talavante tiró por la calle de en medio cuando vio que aquello no iba a ir a ninguna parte. La pitada se escuchó claramente.

Al quinto le devolvieron a punto de comenzar ya el tercio de banderillas tras cambiarse el de varas. A los presidentes de Las Ventas lo mismo les da la primavera que el otoño para sus caóticas decisiones. El sobrero del Conde de Mayalde fue un buey de carretas. Manso y sin un intención de seguir los engaños que le presentaba Fortes. Todo transcurría entre la indiferencia del público hasta que el malagueño se tiró a matar. El toro le prendió por la chaquetilla y lo lanzó por los aires. Ya en el suelo, el del Conde se zafó de los engaños tirados por las cuadrillas y lanzó varios tornillazos que a punto estuvieron de alcanzar la cara o el cuello de Fortes. En uno de ellos, el corbatín quedó enganchado del pitón. El torero salió KO del trance con la cornada presentida. Algo que se desvaneció con el parte médico que solo hablaba de contusiones y erosiones. Un nuevo milagro de Fortes, el torero de las siete vidas.

Con la plaza aún en shock salió el feo sexto. Un toro para cerrar un nuevo fracaso en este año de Victoriano del Río. No ha sido la temporada del hierro madrileño. Astado brusco y desclasado con el que Pablo Aguado ofreció una lección de torería. Asentado, acinturado y tragando una barbaridad, el sevillano fue limando las asperezas del toro. Primero al natural, sin dejar que el de Victoriano tropezase la muleta. Después en redondo, desprendiendo aroma de torero caro cuando corrió la mano con empaque y gusto. Toreando a un toro malo como si fuese bueno. Y todo muy medido. Nada impostado y sin alargar sin sentido la faena. La estocada final le puso en sus manos una oreja de peso. Una oreja de Madrid.

Tres toros de Victoriano Del Río (2º, 3º y 6º) y dos de Toros de Cortés (1º y 4º), desiguales de presentación y de juego manso y descastado en conjunto. Un sobrero del Conde de Mayalde (5º bis), de correcta presentación y juego deslucido.

Alejandro Talavante, saludos y pitos.

Fortes, silencio y silencio.

Pablo Aguado, que sustituía Paco Ureña y confirmaba alternativa, saludos y oreja.

Parte médico de Fortes: “Contusiones y erosiones múltiples, pendientes de estudio radiológico. Se traslada al Hospital San Francisco de Asís, con carto a la Fraternidad. Pronóstico reservado“.