Admin septiembre 1, 2019
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Marco Alonso

La puerta grande de la plaza de Toros de Palencia se abrió ayer para que saliera a hombros Luis David Adame, que llegó al cartel de rebote, tras una serie de movimientos obligados por la baja de Roca Rey, pero demostró que en esto del toreo en muchas ocasiones pueden más las ganas que los nombres. El mexicano sacó todo su arsenal con el capote, fue muy vistoso con la muleta y mató de una certera estocada al tercero de la tarde para llevarse dos orejas, las únicas que se cortaron en una tarde marcada por la falta de fuerza de los toros de Montalvo, que en líneas generales perdieron las manos con demasiada facilidad. No obstante, no toda la culpa de las innumerables caídas de los astados son achacables al ganadero, ya que el estado de un albero excesivamente suelto propició que a los animales les faltara suelo.

La corrida comenzó con un pequeño contratiempo. El primero de la tarde cayó al albero cuando Ponce aún lo estaba tanteando y se dañó la mano derecha. La cojera impedía una lidia de calidad y el animal tuvo que ser sustituido por el primer sobrero, también de Montalvo y de nombre ‘Lindo’, que salió dubitativo. En el caballo se empeñó a fondo y el picador le dio el castigo justo para que el de Chiva tuviera a su rival en las condiciones idóneas para coger esa muleta que ha tornado en magia en tantas ocasiones, pero que esta vez no tuvo el lucimiento de otras tardes de gloria. La discreta faena se culminó con media estocada tendida que no hirió de muerte al toro y que obligó a Enrique Ponce a descabellar a un animal malherido con mucho peligro, lo que hizo que corriera el reloj y que sonara el primer aviso poco antes de una estruendosa pitada. Los pitos escocieron al valenciano, dispuesto a resarcirse en su segundo –cuya muerte brindó al público–, pese a que el astado escarbó en un par de ocasiones–. Muchas veces, querer no es poder y Ponce ayer no pudo, aunque quiso y se fue de vacío.

El primero de Ginés Marín y segundo de la tarde pronto mostró problemas de movilidad. Andaba desacompasado y en cada metro que recorría por la plaza, el presidente recibía una reprimenda. Los gritos de «fuera, fuera» retumbaron mientras Ginés portaba el capote y esa petición estruendosa de cambio dio paso a cánticos que decían «mátalo, mátalo» cuando el gaditano agarró la muleta. Marín se tomó al pie de la letra los deseos del público y firmó un estocadón que hizo olvidar a los espectadores todo lo anterior para que pasaran a pedir una incomprensible oreja a la presidencia, que se negó a otorgarla y en ese momento se escuchó un cántico que decía «este presidente es un sinvergüenza».

El fiasco en su primero obligó a Ginés Marín a poner todo de su parte con el segundo de su lote. Poco le importó la fragilidad de manos de su rival y el matador se entregó con la muleta sin amilanarse ante las adversas circunstancias con las que tuvo que lidiar. Con la izquierda y con la derecha, cuajó varias series de calidad y como colofón se echó la muleta a la espalda para deleitar al público con un gran final de faena que no encontró premio por su falta de acierto con el estoque.

Ni Ponce ni Marín pudieron obtener premio ante sus rivales, pero no estaba todo perdido. Allí estaba Luis David, convencido de sus posibilidades de triunfo. Cinco toreros han tenido que pasar este año antes que él por la plaza de Campos Góticos para que alguien recibiera una ovación cerrada con un capote en la mano. Y es que la enorme variedad con la capa del de Aguascalientes –con verónicas, chicuelinas y hasta unas vistosas zapopinas– levantó a un público hambriento de arte.

La faena de Luis David al tercero de la tarde arrancó con un pase del péndulo que no podría mejorar ni el mismísimo Roca Rey. Tras ese comienzo fulgurante, el hermano de Joselito Adame ofreció un espectáculo de quilates con un amplio repertorio que remató con unas manoletinas que fueron el preludio de un estocadón que levantó a la plaza. Al denostado presidente no le quedó otro remedio que acceder a la petición del respetable y conceder dos orejas a este joven por la mejor faena que se ha visto en Palencia en lo que llevamos de feria.

Las dos orejas aseguraban la salida a hombros a Luis David, pero este hombre es todo hambre y recibió al segundo de su lote con una larga cambiada que dejaba claro que no se conformaba solo con dos trofeos. Quería más y brindó al público. El sexto tenía maneras y el mexicano le castigó bajándole la mano. Su contrincante respondió humillando y dejando hacer al torero, que regaló infinidad de naturales a un animal completamente entregado a su lidia. Pero todo ese trabajo quedó diluido por una media estocada y un aviso que dejó sin orejas el pundonor de un joven que sigue labrando su futuro y que ayer se convirtió en el primer diestro que sale a hombros por la puerta grande de Campos Góticos este año. Hoy habrá una nueva oportunidad para volver a vivir un baño de masas en la puerta grande gracias a un cartel que dio grandes alegrías el año pasado. Y es que, Pablo Hermoso, su hijo Guillermo y Lea Vicens repiten y quieren volver a ofrecer el espectáculo de 2018.